Una Aventura Legendaria
- 17 ago 2016
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Había una vez, un niño en tierra de caballeros y caballeros en tierra de Dragones, en donde las espadas eran forjadas y liberadas en combate, y las llamas eran exhaladas por monstruos que amenazaban constantemente a un pequeño pueblo; que se llamaba Dracon. La vida allí no era tan mala como creen, los habitantes se divertían en juegos medievales y en pequeñas fiestas en donde se festejaban hasta siete días de la semana.
En éste pueblo había un niño llamado Zuko, este niño sería el próximo en su generación para postular a la batalla de los Siete Colmillos y así convertirse en el caballero mas valorado entre los suyos. La competencia de Los Siete Colmillos consistía, como su nombre lo indica, en derrotar y traer siete colmillos de siete distintos dragones. La travesía comenzaría con una ceremonia; a todos los guerreros que emprendían su viaje se les presentaría al pueblo. Zuko, el mas audaz de su generación, fue aclamado por la multitud, además de entregarle ofrendas y armas para su travesía. y así comenzó su extraordinaria aventura.
Primero Zuko cruzó por riachuelos, por peñascos, montes, cerros y montañas, se dirige al monte Filo, un lugar al que ningún guerrero quería acercarse, ya que se conocía por ser un lugar traga-hombres. Zuko, con mucho coraje sería capaz de enfrentarse a una tempestad de Dragones.
Después de unos días de largas caminatas el joven aventurero llegó a lo que parecían unos pinos gigantes de roca quemada, que apuntaban hacia el cielo. Zuko, comprendió que había llegado al temido lugar y se internó en el monte del Filo. Al subir, se percató de que otros jóvenes le seguías y se escondió por entremedio de las rocas. Los jóvenes miraron hacia todos lados buscando la preciosa armadura que le habían otorgado a Zuko en la ceremonia de presentación. Cuando de repente los jóvenes parecían volver la mirada en vano, un Dragón de tamaño mediano y mirada amenazante voló hacia los jóvenes despreocupados y los capturó, uno tras otro. La batalla fue larga, y agotadora, y los tres jóvenes que merodeaban, se salvaron y derrotaron al Dragón, después de esta terrible batalla, se acercaron para arrancar el colmillo, y Zuko, muy astuto, salió de su escondite, para quitarles el valioso y brillante colmillo. Luego de esto, salió disparado hacia arriba de la montaña. Los otros tres jóvenes, cansados por la extenuante batalla, no lograron alcanzarlo. Zuko con colmillo en mano, se dispuso a preparar trampas para cuando cayera la noche. Armó su tienda en medio del bosque en un lugar estratégico para que nadie se atreviera a molestarlo.
La noche era oscura y Zuko no tuvo mas alternativa que salir a la luz de la Luna, para ver mejor su alrededor, al salir de la tienda se dirigió a la orilla del peñasco. Zuko miraba muy atento a la luna, se distrajo al escuchar sonidos en su tienda, se dirigió hasta allí y encontró tres dragoncillos buscando comida. Zuko los asesino para así lograr obtener cuatro colmillos de dragones en total. De pronto sintió un cosquilleo en su espalda, al instante se volteó y se encontró con una gran sorpresa; un robusto y corpulento Dragón que estaba listo para atacar. El Dragón era negro como la noche y Zuko, decidió propinar el primer golpe, y el Dragón asustado comenzó a alejarse, hasta que Zuko solo lograba ver sus ojos grandes y verdes, diseñados para tener una perfecta vista en la noche, el Dragón salió volando del bosque y lanzando bolas de fuego que hicieron temblar la tierra hasta Dracon. Zuko esquivo a duras penas las bolas de fuego y con escudo en mano, salto hacia el Dragón y se aferro a sus pies. Trepo hasta su espala y corrió hacia su cabeza, propinándole un golpe certero con la espada en la cabeza. El Dragón pareció quemarse por dentro y Zuko tuvo que quitarle muy rápido el colmillo para no caer con el.
Para descansar de sus dos batallas seguidas, comenzó a contar sus colmillos; Cinco. Con solo dos mas podría regresar a su pueblo natal con gloria. Con el incentivo de que solo quedaban dos colmillos por obtener, comenzó a escalar el monte Filo otra vez, con Zuko cada vez mas cansado y el monte cada vez mas empinado. Desde una buena posición logro divisar un buen Dragón acorazado hasta los dientes. Su color era el mismo de las piedras del monte, rojizas y ahumadas por el fuego. Zuko se acerco al Dragón por detrás zigzagueando cada vez que hacia un movimiento brusco y cuando alcanzo una buena posición golpeó al temible Dragón acorazado, sin causarle mayor daño, el Dragón golpeó a Zuko con su fuerte cola y lo lanzó varios metros lejos de él. Zuko aturdido por el feroz golpe, se levanto y observo buscando la debilidad de aquél temible Dragón y muy pronto encontró su flaqueza, el Dragón no podía volar, gracias a las acorazadas y pesadas alas que tenia. Así Zuko planeó derrotarlo en las alturas mismas del cielo, lanzándole escombros y rocas que encontrase. El Dragón se preparó para el ataque y corrió para embestir a su presa. Zuko, sin mas que hacer, le pegó con su espada de hierro, y esta se destruyo con las escamas del Dragón, dejándolo indefenso, el Dragón golpeó de nuevo y Zuko se golpeó fuertemente contra el suelo. Lo único que podía hacer era poner su plan a prueba lo mas rápido posible. Así lo hizo, y se encaramó, justo antes de que una bola de fuego lo alcanzara. Zuko arrojó lo que pudo y el Dragón furioso, comenzó a lanzar llamaradas, las cuales eran sofocantes para nuestro querido amigo Zuko. Manteniendo el equilibrio vio encima de el una piedra enorme que estaba a punto de caer, y una idea ingeniosa los salvó. Haría que el Dragón estuviera a una distancia buena, para que disparase una bola de fuego en la roca gigante y así caerle encima. Así lo hizo y el Dragón quedó acabado. Ahora solo le faltaba un diente mas. Un Dragón mas. Zuko salió mal herido de una batalla feroz, y se dirigió hacia la cima del monte Filo. Si, ahí en el Filo encontraría un buen lugar para la batalla. Zuko logró subir a duras penas por las heridas que tenía, y después de escalar, logró llegar a su objetivo y ahí encontró a los tres jóvenes que le seguían. Cada uno de ellos tenía seis colmillos colgando de sus cuellos. Zuko, se encontraba muy mal y no se encontraba en condiciones de iniciar una batalla de tres contra uno. Zuko intentó salir de ahí, pero un tropezón hizo llamar la curiosidad de los tres jóvenes. Estos se percataros y se abalanzaron sobre el. Zuko creyó que era el finar, pero del final de la montaña, del interior del monte silo, un Dragón reluciente y blanco como la nieve, voló por encima de todos, el Dragón era gigante, casi ocupaba toda la cima, Zuko había oído hablar de el solamente en leyendas, se parecía a un Dragón fantasma, o tal vez un Dragón Diamante. El mismísimo Dragón, con sus ojos azules como pequeños diamantes, miró a uno de los jóvenes y levantó la garra, que de un momento a otro se volvió color esmeralda. Esta garra derribó sin piedad a su compañero, a lo cual respondieron tomando sus armas y atacando a la gran y bella bestia. El dragón parecía imposible de derribar. Con un solo aleteo tiró a ambos a la orilla. El miedo recorrió a Zuko, quien intentaba pensar en algo, pero el miedo y el asombro lo cegaban.El Dragón blanco abrió su boca y de esta expulsó un fuego como una aurora boreal ,acabó con la vida de los dos jóvenes que lo acompañaban. Zuko miraba atónito pero no se dejó llevar tan fácil,se lanzó hacia la cabeza del gran y temible animal,pero,el Dragón reaccionó de una forma impulsiva al lanzarse a un precipicio .El Dragón comenzó a revolotear pero Zuko ejerció tanta fuerza para agarrarse que ni siquiera logró que se moviera. En un movimiento rápido,Zuko saltó a la boca del Dragón y sacó uno de sus colmillos.El animal rugió lamentándose y Zuko con el colmillo entre sus brazos cayó en un río.El impacto lo dejó aturdido e inmóvil en el agua,comenzó a experimentar un miedo que jamás había sentido. Se armó de valor y salió de la gran extensión de agua,pudo divisar un conocido camino y reconoció que era el trayecto hacia su pueblo,Dracon. El cansancio se apoderaba de su cuerpo pero él no se daría por vencido,Zuko logró llegar,pero su sorpresa fue mayor al encontrar a todo un pueblo hecho cenizas.

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