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"Notificación"

  • 8 jul 2016
  • 4 min de lectura

Era un día cualquiera con mis amigas en la escuela, aburrido como siempre, tan solo quería llegar a casa para ver a mi madre preparar sus deliciosas galletas de avena.

Además, ser de Miami en donde el clima caluroso siempre está presente, no es tan favorable.

El momento en el que llegué a casa me sentí en la gloria, seguramente el sillón lleva esperándome un buen tiempo, igual que yo. Mi hermana pequeña fue la primera en venir a saludarme, ella era mi rayo de sol, siempre era tan tierna y sonriente con todos.

Hasta hace pocos años atrás era igual, pero todo cambió cuando mi ex novio me engañó, veía un futuro con él, estaba muy enamorada y destruyó mi mundo en menos de un segundo.

Debería haberlo superado pero vivir esa experiencia, me hizo desconfiar de los hombres, había tenido sólo una relación en mi vida y ahora le cerraba totalmente las puertas al amor.

Mi padre había llegado del trabajo y lo esperábamos en la mesa para cenar. Nos saludó a mi mamá, hermana y yo con un abrazo, ya se pueden dar cuenta donde mi hermana saca tanto cariño.

Charlamos en la cena sobre nuestro día, temas familiares y nuestras ansiadas vacaciones.Había terminado mis deberes en la tarde, así sólo me fui a acostar, revisé mi celular antes de dormir, como siempre lo hacía, era una costumbre. Estaba por cerrar los ojos cuando llegó una notificación de Whatsapp.

"Número desconocido: Camila, eres la chica más linda que he visto"

Por un momento me asusté mucho, quien podría ser, ni siquiera tenía su número agendado y no podía ver su foto de perfil.

"¿Quien eres?" le contesté.

"Número desconocido: Soy una persona a la que traes loca hace mucho tiempo"

Sinceramente, no esperaba eso, era muy raro todo y me sentía incómoda, no quería bloquear al contacto por alguna razón desconocida.

"Número desconocido: Por favor, no me bloquees"

"¿Por qué no debería hacerlo? Eres un completo extraño para mi y dices que te tengo loco"

"Número desconocido: No deberías porque yo sólo quiero verte sonreír y estoy seguro que conmigo te reirás mucho"

Y así empecé a seguirle el juego, a veces me decía cosas muy cursis y yo sólo lo ignoraba, sólo para no satisfacerlo.

Pasado dos meses seguía hablándole, pero lo malo es que comencé a sentir cosas que no quería. En todo este tiempo sólo supe que estudiaba en la misma escuela que yo, su nombre empezaba con una "L" y tenia los ojos verdes. Lo de los ojos lo supe porque después de tanto tiempo insistiéndole, me mandó una foto de sus ojos, que por cierto, eran muy lindos. Aún así nunca lo he encontrado, ya que mi escuela no es nada pequeña y hay mucha gente ahí.

Sólo mi mejor amiga, Mariel, sabía que hablaba con este curioso personaje, ella siempre me molestaba con él y sus cursilerías pero yo simplemente reía con las ocurrencias de mi alocada amiga.

Era la hora de almuerzo en la escuela y estábamos con mis amigas disfrutando de la comida en el comedor, hasta que siento mi celular vibrar.

"L: Pareces un bebé comiéndote esas papas fritas"

Instantáneamente sonreí y levanté la vista esperando encontrar un par de perlas verdes, pero lamentablemente nada conseguí

"¿Dónde estás? Quiero conocerte :("

"L: Aún no pequeña, lo sabes"

Eso me lo llevaba diciendo los dos meses que llevaba hablando con él y la verdad es que ya no soportaba esa respuesta.

"¿Siempre va a funcionar esto así? De verdad, tu respuesta es la misma hace dos malditos meses"

"L: Tengo miedo de no parecer lo suficiente para tí"

"¿Y como vas a saber tu lo que es suficiente para mí?"

"L: ¿Sabes que? Olvídalo, sólo no sigas con el tema"

"Está bien, lo siento mucho"

"L: No te preocupes, lo entiendo y bueno, si tanto quieres conocerme, te veo hoy después en la pizzería Bob's"

"¿Es en serio?"

"L: Sí, muy en serio. Yo estaré muy nervioso así que lamento esto enseguida"

Sonreí porque al fin lo iba a conocer, pero mi sonrisa se borró al instante al darme cuenta de como estaba vestida.

Un polerón holgado, jeans rasgados y unas zapatillas muy sucias.

Yo no era de vestirme siempre a la moda y usar cosas que atrayeran a los chicos, siempre usaba lo más simple y cómodo que encontraba, pero ahora que lo conocería me estaba preocupando mucho por eso. En ese momento recordé que Mariel siempre tenía prendas para cambiarse ante cualquier ocasión en su casillero. Tuve que recurrir a su ayuda antes de salir de clases, me pasó una polera muy linda, los pantalones me los quedé y unas zapatillas blancas. Me despedí de Mariel y partí mi rumbo hacia la pizzería.

Abrí la puerta y lo primero que divisé fue una mesa en donde había un gran ramo de flores, me acerqué pero no. No era él. Hasta que vi otra que estaba con una torre de cajas de pizza, miré raro, me acerqué y vi los ojos más preciosos que he visto. Estaba en el planeta Ojos Verdes. No caía en razón hasta que sentí unos brazos rodearme la cintura y levantarme del piso, le correspondí el abrazo, el cuál se sintió muy bien y reconfortante.

Nos separamos y lo pude ver detalladamente de pies a cabeza. Era un poco más alto que yo, era de tez blanca, las facciones de su cara eran muy delicadas, sus labios eran muy rosados, se notaba que iba al gimnasio o le gustaba hacer deporte por sus músculos que no eran tan grandes, pero estaban bien. Volví a su rostro y de un momento a otro una ola de recuerdos vino a mi.

"¿Lawrence? ¿Lawrence Jauregui?"

Y una sonrisa iluminó todo su rostro, que por cierto era una sonrisa hermosa.

"¿Me recuerdas?"

Y como no recordarlo, lo conocí en la preparatoria, estábamos juntos en un taller de canto, pero él tuvo que abandonar la escuela por problemas familiares, de ahí perdimos todo contacto y nunca supe de él. Pero lo que nunca olvidaré es que el fue el primer chico que me gustó, mi primer crush, me encantaba su forma tan madura de pensar, su forma física, todo.

"Obvio que sí, lo siento mucho. Estaba muy nerviosa cuando te hablé y no sabía que pensar y..."

Y me besó, y fue la mejor forma de callarme.

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2016, Colegio Cholguán. Región del Bio Bío, Provincia de Ñuble. Yungay, Chile

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