"Corrupción a grandes masas"
- 8 jul 2016
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"Las investigaciones recientes sobre el atentado en el congreso nacional en el que la organización ALUIDA se adjudica a sí mismo por el hecho, están siendo revisadas por mi, siendo el supervisor general de operaciones estatales de las naciones unidas. Yo, Walter Raleigh tengo la obligación, de acuerdo a mi cargo, de investigar los antecedentes de dicho atentado."
El presidente de la ONU miró y escuchó mi declaración a muecas y respondió que personalmente el elegiría a otro equipo para la investigación del atentado.
Pensé sobre ese momento toda la noche, no comprendía el porqué yo no dirigía el grupo de investigación, si el mismo presidente me había otorgado el cargo hace menos de un mes, en el que se supone que yo tengo esa específica función. Tiempo después preferí dormir tranquilamente y me recosté sobre el lado derecho de mi cabeza y dormí.
Abro lentamente los ojos, miro el reloj, son las 3:30 am, me dio algo de sed así que voy por algo de agua a la cocina. En el momento en el que voy caminando por el pasillo, alguien me tapa la nariz y la boca con un paño húmedo, trato de liberarme, pero no puedo. Me desvanezco poco a poco, mis brazos caen lentamente y siento el caer de mi cuerpo poco a poco al piso, todo acaba por un momento.
Despierto abruptamente, giro hacia todos lados, aparentemente estoy sentado, me levanto súbitamente pero mis manos están atadas por una soga, estoy vestido con terno, me han cambiado la ropa, estoy en un cuarto de carácter oscuro y tenebroso, al frente mio viene alguien, al parecer. Comenta:
-Tenemos un trato, renuncias a la ONU o morirás lentamente apuñalado.
-¿Quienes son ustedes?
-¿Que quienes somos? eso es un secreto
-¡Tengo un caso importante, todos ustedes serán condenados a muerte!
-Te callas o mueres, te pregunté ¡¿Renuncias o mueres?!
-¡Renuncio! Pero ¿Por qué?
- Eso no te importa, si no renuncias, morirás, te tendremos vigilado donde menos lo esperes, ¿Capisci?
- Capisci
Me desatan y me llevan hacia un furgón negro, en el puesto de adelante y de copiloto. DE piloto va el que me hablaba y los armados que creo que eran 6 se fueron en el maletero del furgón.
Bueno, yo no sabía que esperar, me comportaba como un perro adiestrado, siguiendo todas sus ordenes, pues el precio es mi cabeza.
Al parecer iban a dejarme en el consejo de la ONU, me bajé como si nada hubiera pasado, subí las escaleras con miedo, giro hacia atrás mi cabeza levemente, la furgoneta ya no se encontraba allí. Suspiro y entro al edificio, camino por el pasillo lentamente y voy al consejo central. Se me acerca repentinamente el primer ministro.
- Ven para acá, rápido
Yo lo seguí sin duda, pues solo me quedaba renunciar en esos momentos. Entramos a su oficina, bueno parecía mas cuarto o aposentos de palacio. Se sienta en su escritorio y yo en la silla, enfrente de este.
- Planean sacarte ¿verdad?
-¿A que se refiere?
- Los globalistas, planean sacarte .
-Perdón, pero no entiendo su pregunta
-Mira, esto no es un juego, dime si o no a lo que te pregunté
-Bueno, umm... Si
-Tenemos que detenerles, no renuncies.
-Pero si me han amenazado de muerte
-Simplemente no lo hagas, no pueden hacerte daño
-Me han amenazado de muerte ¿Cómo quieres que no renuncie?
-Mira, se que es difícil de entender, y es evidente que no comprendes la situación por la que estamos pasando, pero ve a tu oficina y procura estar ahí como si nada hubiera pasado, no podrán matarte, después te explico, es algo complejo.
Asentí con la cabeza y me dirigí a mi oficina, la verdad no sabía que hacer exactamente, no estaba completamente seguro si hacer lo que me decían pero con el costo de mi cabeza, pero... bueno, es el primer ministro, debe saber lo que hace, así que me confié de él y me senté en mi escritorio, mientras tanto buscaba datos sobre el ataque terrorista. Pasaron las horas... son las 11 pm, si que vuela el tiempo, termina mi jornada laboral así que arreglaba mis cosas cuando vino un asistente informando que el presidente quería verme, se me genera un nudo en la garganta recordando lo sucedido, olvidado casi completamente por el trabajo. Contesté que ya iba. Dejé mis cosas en el escritorio y caminé al consejo, ahí estaba el presidente, esperándome y mirando al frente, bajo levemente la cabeza y llego frente a él, lo miro fijamente.
-Te he llamado
-Eso lo sé, señor
-Solo quiero decirte que la investigación no está a tu cargo
-Ya me lo dijo
-Pues te lo vuelvo a repetir, pues va a traer costos
-No se preocupe señor, conozco mis límites
-Mas vale, la investigación será llevada a cabo por uno de mis trabajadores y será supervisada personalmente por mi
-Si señor
-Puedes retirarte
Asentí con la cabeza y me dí la vuelta, regresé a mi oficina, recogí mis cosas, la verdad iba mu feliz, no se porque, pero lo estaba, con todo lo que me había pasado durante todo el día, sentía que valía mas, a ver, como me explico. Sentía que valía mas que una persona común, que haya sido amenazado por terroristas, me hace alguien importante ¿O no?
Con este pensamiento me fui tranquilamente a mi casa, mientras caminaba mi celular comenzó a sonar.
-Hola
-Walter, soy yo, el primer ministro
-Tengo varias preguntas sobre lo que pasó ayer
-Bueno, ya hablaremos de eso, pero primero necesito que regreses.
-Pero si acabo de llegar, debes estar bromeando.
-Esto no es un juego, es clave para que entiendas lo que verdaderamente pasa aquí
-Ok, ok ya voy
-Ven rápido
Cortó la llamada y suspiró lentamente, bueno, tengo que ir, se levanta la luna llena en medio del cielo, radiante, como nunca lo había estado...


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