"Alas, la vida de un ángel"
- 8 jul 2016
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Desperté en un lugar frío, oscuro, y muy húmedo. Mis ojos, por la oscuridad no se distinguían, ni tampoco observaban nada, solo oscuridad.
Quería escapar de ese lugar, quería salir y nunca más volver. Así que intenté moverme, pero mis manos estaban atadas a algo que parecían cadenas.
Mi pulso comenzó a acelerarse. Lo único que quería hacer en ese momento era soltarme de aquellas cadenas que dañaban mi piel, comencé a llorar. No sabía qué hacer.
Pasado un momento, la puerta se abre dejando entrar una leve luz a la ¿habitación? De la nada, aparece una sombra frente al umbral de la puerta.
Mi adrenalina comienza a correr, cuando aquella sombra se acerca a mí. Comencé a retorcerme. Quería salir, quería volver a sentirme en paz, pero ese momento jamás llegaría.
Aquella sombra se pone en frente mío, haciendo que mi cuerpo se estremezca por el temor. Toma mi mentón, provocando que me encuentre con unos ojos verdes llenos de maldad. Un escalofrío recorrió mi espalda. Sabía que algo malo estaba por venir.
De la nada aquel chico misterioso habla.
-Veo que al fin despertaste mi querida Samanta- dijo acercándose cada vez más de lo que estaba.
Me quedé unos segundos viendo aquellos ojos impenetrables; pero luego reaccioné. Le escupí en la cara, ya que, la saliva era la única arma que tenía a mi disposición en ese momento.
De prono planta un golpe sobre mi mejilla, siguiendo unos cuantos golpes en las costillas. Solo me dediqué a gritar de dolor por lo sucedido.
Aquél chico de ojos verdes se da vuelta, para luego encaminarse a la puerta, cerrándola de un portazo.
Comencé a sollozar ¿Qué hice para merecer esto?
Entre mis sollozos. Aparece una luz blanca, totalmente cegadora para aquel que la mirara. Definitivamente era bella, era única, era una luz que me proporcionaba esperanza.
De la nada, una mujer, de cabellos rubios, piel blanca y vestido blanco, aparece frente a mi diciéndome:
-Hija mía- dice mirándome fijamente con sus ojos azules, provocando que mi cuerpo y mi mente, se sintieran seguros frente a aquella maldad que me rodeaba- ¿Por qué razón te tienen cautiva en este lugar?
-No lo sé- respondo sinceramente. Luego me mira a los ojos, con una señal de dudosa creencia en su rostro.-Sólo desperté en éste lugar- dije para luego volver a entrar en sollozos.
-No llores querida- dijo, poniendo una mano en mi hombro, haciendo que todas las heridas que yo tenía, se borraran- tu, mi amada hija, serás llevada a tu hogar, tu verdadero hogar. Ahí estarás con los tuyos, con todos tus hermanos- dijo para luego desencadenarme.
Miré a la mujer, totalmente extrañada, no sabía de lo que estaba hablando, pero luego lo comprendí.
De la nada salieron unas alas blancas de mi espalda. Estaba impactada.
-Extiende tus bellas alas, hija- dijo para luego tomarlas entre sus manos y estirarlas- ahora tú, eres un ángel, un ángel mandado a cuidar a la humanidad- dijo mirándome con ternura.
Ahora lo comprendía todo. Yo era un ángel. ¡¡No podía creerlo!!
Ese mundo fantástico era totalmente desconocido para mí.
-Toma mi mano- dijo ésta, sacándome de mis pensamientos, yo la tomé dudosa, pero luego cedí- ahora vamos a casa.
De la nada, desaparecimos de aquel lugar oscuro, lleno de maldad, cambiando esto, por un lugar lleno de flores y belleza, lleno de brillo y felicidad.
Me quedé embobada viendo esto. Disfruté viendo a aquellas personas que corrían libremente, disfrutaba viendo a aquellas personas que compartían, que no se dejaban llevar por lo exterior de una persona.
Una pequeña sonrisa apareció en mis labios.
Aún de la mano con aquella mujer, nos adentramos a caminar por aquel sendero.
Todos miraban extrañados lo que estaba ocurriendo. En cambio yo, me estaba muriendo de nervios.
La mujer de mi lado comienza a hablar.
-Hijos míos. Hoy ha llegado mi hija. Ella será la que dirija todas nuestras tropas. Ella será la encargada de llevarnos a nuestro triunfo o a nuestro fin; porque ella es la “Elegida”.
Todos quedaron sorprendidos por aquellas palabras. No comprendía a que se refería con que yo fuera la elegida.
-Sin más preámbulos- dice alzando mi mano- les presento a Samanta Lee. Nuestra elegida
Todos comenzaron a aplaudirme llevándome unos cuantos piropos de aquellas personas. Me comencé a acercar a todas las personas y las saludé una por una.
Por último, llega una chica de cabello castaño a mi lado.
-Hola- dice mirándome fijamente- Yo soy Sophie ¿Y tú?
-Yo soy Samanta, pero me puedes decir samy- le dije, estirando mi mano, la que ella tomó gustosamente.
-Tu eres la elegida ¿No es así?
-Si- dije bajando un poco la mirada- ¿Quieres ser mi amiga?
-Con gusto- dijo, para luego salir caminando tranquilamente.
-Sophie- dice aquella mujer que me había salvado- enséñale a Samanta todo lo que sabemos
Pasó la mañana. Yo por mi parte conocí a personas nuevas e hice muchos amigos.
Era hora del almuerzo. Nos sentamos con Sophie en una mesa de al fondo.
Almorzamos y nos fuimos a clase de educación física.
Nos fuimos a cambiar ropa. Luego de unos segundos salimos del vestidor, acercándonos a la cancha.
-Bueno chicos- dijo el entrenador mirándonos a todos uno por uno- parece que tenemos caras nuevas. Por favor señorita, preséntese- dijo apuntándome con el dedo.
-Hola- dije un poco nerviosa- Soy Samanta Lee.
-Muy bien- dijo el profesor- ¡¡Treinta minutos de trote y luego a entrenar!!- dijo luego tocando el silbato.
Ya pasaron 30 minutos de trote y todavía no estoy cansada. Eso es raro.
Luego todos nos formamos en el centro, formando un círculo alrededor de una colchoneta.
-Bueno, dijo el profesor- hoy, como prueba pelearán Tyler con, mm… samanta.
De pronto todo el gimnasio quedó en silencio para luego reaccionar provocando un uhhh de todos.
Nos pusimos en posición de pelea. Espero que las clases de boxeo sirvan de algo.
Terminamos de golpearnos, cuando le brinde un golpe a Tyler dejándolo K.O. luego de eso me fui a una habitación que me habían asignado. Lo único que hice fue cerrar los ojos.
Ha pasado un mes. Y esta vez voy por mi cuarta misión.
Caminamos por el bosque, buscando un pueblito muy pequeño entre aquellos árboles frondosos.
Al parecer, cuando encontramos el pueblito, no había nada anormal, pero todo cambió drásticamente, cuando veo a un demonio descuartizando a una mujer.
Corrí en busca de aquel demonio. Lo atrapé, le brindé un golpe en la cabeza, dejándolo medio aturdido, para luego clavarle una cruz en el corazón.
Mi cuerpo estaba muy agitado. Pero todo cambió cuando escuche un grito desgarrador de un niño.
Corrí a aquel lugar. Quedé sorprendida con lo que vi; quedaba solo un sobreviviente, y solo era un niño. Corrí hacía aquel niño. Tomé al demonio por el cuello, ahorcándolo con mis manos, para luego enterrarle una cruz en el corazón.
Me di vuelta, observando a aquel niño que estaba temblando de frío y temor.
-Tranquilo- dije para calmarlo- todo va a estar bien.
Pero luego de esas palabras aquel niño se desmayó en mis brazos.
Su corazón paraba de latir. Comenzaba a entrar en desesperación. El niño se estaba muriendo en mis brazos.
Con mucho cuidado lo dejé en el suelo. Dije unas palabras en latín, para luego hacer aparecer una luz azul de mis manos.
Puse mis manos en el pecho de aquel chico, pero no hubo respuesta alguna. Aquel niño indefenso murió en mis brazos. Comencé a llorar desenfrenádamente, para luego caer en la inconsciencia…
Continuará...

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